Las vidas pasadas, o las veces que hemos vivido antes, están suprimidas por el carácter doloroso de la memoria de esas existencias anteriores.
La memoria está contenida en cuadros de imagen mental que, al verse de cerca, pueden desarrollar una realidad “más real” que el tiempo presente.
Cuando una persona ha sido torturada o asesinada sin suficiente razón, la injusticia del hecho le hace protestar manteniendo el cuadro suspendido en el tiempo.
Para devolver a alguien la memoria de toda su existencia, es necesario subirlo a un nivel en que sea capaz de confrontar tales experiencias.
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