Las vidas pasadas son “increíbles” solo para aquellos que no se atreven a confrontarlas. Para otros, el hecho de una existencia anterior puede establecerse rápidamente de forma subjetiva.
Se han registrado numerosos casos interesantes. Uno de los casos fue el de una niña, de aproximadamente cinco años, quien al quedarse rezagada en la iglesia, cuando todos habían salido, le confió al clérigo del lugar que estaba preocupada por “su esposo y sus hijos”. Parece que no los había olvidado después de “morir y dejarlos” en otra vida cinco años antes.
El clérigo no hizo venir de inmediato a los tipos de la bata blanca. Por el contrario, interrogó a fondo a la niña, que estaba verdaderamente preocupada.
Ella le contó que había vivido en un pueblo cercano y le dijo cuál había sido su nombre. Dijo dónde estaba enterrado su cuerpo anterior, le dio la dirección de su esposo y sus hijos, así como sus nombres, y le pidió que fuera allá para enterarse de si estaban bien.
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